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miércoles, 12 de marzo de 2025

La UE apoya a los terroristas en Siria mientras Rusia y EEUU condenan sus masacres

Por Redacción Diario Sirio Libanés

En el marco de las recientes masacres contra las minorías en la costa siria, Europa exhibe nuevamente su habitual hipocresía mientras Washington sorpresivamente se alinea, esta vez, con Moscú en la condena del extremismo. Lejos de ser festejada, la postura de EEUU oculta señales muy negativas para Siria.

Agencias

Desde que los terroristas respaldados por la OTAN tomaron el poder en Siria, la situación en el país ha sido un desastre total. Los fanáticos salafistas que pretenden usurpar la fe islámica han implementado políticas extremistas que privan a las minorías de prácticamente todos sus derechos.

Muchos analistas han predicho  que la verdadera guerra civil siria apenas está comenzando  y expresaron en su momento, que la sangría de más de una década que sufrió Siria, iniciada en 2011, fue una agresión progresiva de la OTAN contra la soberanía del país.

A partir del 8 de diciembre último, con la caída de Assad, el país se convirtió en una (neo)colonia de la OTAN y sus aliados en la región. Los hechos han demostrado durante estos tres meses, que cualquier atisbo de sociedad civilizada se derrumbó con la toma del poder por parte de HTS y diversos grupos terroristas con apoyo extranjero.

No pasaría mucho tiempo antes de que iniciaran una campaña genocida contra las minorías, en particular los cristianos y los alauitas , quienes mayoritariamente fueron leales al gobierno del Partido Baath Árabe Socialista de los presidentes Hafez y Bashar al-Assad, ya que, a su vez, junto a otras comunidades minoritarias, han representado históricamente la dimensión pluri-étnica y multiconfesional que es el mosaico de la sociedad siria. Esto los ha convertido hoy en objetivos prioritarios del nuevo régimen terrorista salafista que se presenta como islámico bajo la dirección de Ahmad al-Sharaa.

En respuesta a tres meses de una creciente serie de violaciones y crímenes de odio sectario contra las minorías del país, especialmente contra los alauitas, las comunidades han tomado las armas para defender sus hogares y familias. El 6 de marzo estalló una rebelión armada en la costa siria liderada por oficiales del antiguo Ejército Árabe Sirio.

Los rebeldes tuvieron éxito inicial en Latakia, Qardaha, Jableh, Banias y Tartus. Sin embargo, fueron superados por las “fuerzas gubernamentales”, que trajeron grandes refuerzos el 7 de marzo con el apoyo de Turquía que abrió el grifo al envío de variopintos elementos armados extranjeros, especialmente de Asia Central y el Cáucaso (chechenos, uzbekos, tajikos, uigures chinos, etc).

Desde entonces, la comunidad alauita ha sido blanco masivo de ataques en sus aldeas y barrios urbanos, que desembocaron en la muerte de cientos de civiles en masacres llevadas a cabo por las llamadas “fuerzas gubernamentales” y las milicias extremistas afiliadas.

Los crímenes de guerra cometidos estos últimos días por los fanáticos salafistas han salido a la luz pública tras la publicación de vídeos de horrendas atrocidades contra civiles (incluyendo mujeres, niños y ancianos). Las imágenes de estas monstruosas masacres no son aptas para cardíacos ( aquí  , aquí  , aquí  , aquí  y aquí  ). Las minorías del oeste de Siria han tomado las armas para defender sus hogares y familias, mientras el régimen terrorista de Al-Sharaa continuaba enviando sus fuerzas para exterminar a cristianos y alauitas.

Masacre pura y dura

En un alarmante informe, un histórico opositor al gobierno del Baath, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR), con base en Londres, declaró el 10 de marzo que al menos 973 civiles, en su mayoría alauitas, habían muerto en 39 masacres distintas en la costa. El grupo de monitoreo señaló en informes anteriores que otros 231 agentes de seguridad y 250 rebeldes también habían muerto en la escalada.

A pesar de la creciente presión internacional, al menos 143 civiles alauitas fueron asesinados en la madrugada del 10 de marzo, según el SOHR.

Fotos publicadas en redes sociales mostraron los cuerpos de decenas de víctimas, entre ellas mujeres, niños y ancianos, que habían sido masacrados o baleados a quemarropa.

Según informes, los responsables fueron fuerzas del actual gobierno sirio y militantes afiliados, incluidos combatientes extranjeros, en su mayoría procedentes de Asia Central y el Cáucaso Norte.

Las masacres han desplazado hasta ahora al menos 10 mil alauitas a la gobernación de Baalbek-Hermel, en el este del Líbano, y más de 7 mil más se han refugiado en la base aérea rusa de Hmeimim, cerca de Jableh.

La administración siria en Damasco anunció el 9 de marzo la formación de un comité judicial para investigar lo que describió como "acontecimientos recientes" en la costa siria. Sin embargo, se reveló que al menos uno de los miembros de dicho comité tenía sentimientos anti-alauitas, lo que generó dudas sobre la sinceridad de la medida.

Se espera que el número de víctimas aumente drásticamente en los próximos días, ya que activistas de la costa afirmaron que las fuerzas gubernamentales estaban trabajando para deshacerse de los cuerpos enterrándolos mediante el uso de fosas comunes o incluso incinerándolos. Algunos incluso sugirieron que la cifra real podría ascender a 4.000.

Euro-hipócritas

Ahora bien, cabría esperar que a nivel internacional al menos no hubiera un apoyo abierto a los radicales salafistas, pero eso es precisamente lo que ha sucedido de la mano de la Unión Europea (UE). Es decir, a pesar de enfrentarse a numerosos problemas internos, la patéticamente impotente e hipócrita Unión Europea, de alguna manera, encontró el tiempo para apoyar al proyecto extremista de Damasco y «condenar enérgicamente los recientes ataques, presuntamente perpetrados por elementos pro-Assad, contra las fuerzas del gobierno interino en las zonas costeras de Siria y toda la violencia contra la población civil».

En efecto, a la vez que apoya las acciones bárbaras del régimen terrorista, Bruselas critica a cristianos y alauitas por defenderse de los abusos y continuos crímenes sectarios.

Por supuesto, la hipocresía histórica no podía faltar ya que a pesar de ser plenamente consciente de lo que está sucediendo, la UE también pidió que se proteja a los civiles y abogó por el respeto al derecho internacional humanitario. El resto de la declaración dice: «La UE también insta a todos los actores externos a que respeten plenamente la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Siria» y «condena cualquier intento de socavar la estabilidad y las perspectivas de una transición pacífica y duradera, inclusiva y respetuosa con todos los sirios en su diversidad».

Resulta increíble la mención al “respeto a la soberanía, unidad e integridad territorial de Siria” que han sido violadas regularmente precisamente por la UE/OTAN que ha mantenido al Estado Sirio y su pueblo bajo asedio fomentando el terrorismo y una sangrienta agenda balcanizadora durante casi una década y media.

Todo esto ocurre mientras los radicales salafistas de HTS se jactan públicamente de sus crímenes de guerra y publican imágenes y vídeos en redes sociales, en consonancia con la maquinaria propagandística dominante que sigue haciendo todo lo posible por encubrir a estos extremistas respaldados por la OTAN  .

Esto es particularmente cierto en el caso de medios de comunicación fervientemente proterroristas, como Al Jazeera . Mientras tanto, el régimen terrorista de Al Sharaa se dio cuenta de que publicar videos de estas masacres es una "mala publicidad", por lo que ahora , aconseja a sus extremistas armados que se abstengan de publicar tales imágenes.

Tío Sam, el amigo de las minorías sirias

En lo que algunos analizan como una reacción bastante inesperada, Estados Unidos, uno de los principales patrocinadores de numerosos grupos terroristas y extremistas a nivel global, condenó las atrocidades cometidas por estos radicales fanáticos respaldados por la OTAN.

En declaración oficial  , el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Estados Unidos «condena a los terroristas islamistas radicales, incluidos los yihadistas extranjeros, que asesinaron a personas en el oeste de Siria en los últimos días» y «apoya a las minorías religiosas y étnicas de Siria, incluidas sus comunidades cristiana, drusa, alauita y kurda, y ofrece sus condolencias a las víctimas y sus familias».

También Moscú ha criticado duramente los asesinatos. En un comunicado, el Primer Representante Permanente Adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitri Polyancky, afirmó que, junto a EEUU, ambos habían solicitado urgentemente una reunión del Consejo de Seguridad a puertas cerradas.

La misma, se esperaba para el 10 de marzo, pero a la fecha no ha habido reportes oficiales de la ONU sobre su contenido, a excepción de las declaraciones de alerta del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

“Estamos recibiendo informes extremadamente inquietantes sobre familias enteras, incluidas mujeres, niños y combatientes fuera de combate, que han sido asesinados”, dijo Volker Türk en un comunicado.

“Hay informes de ejecuciones sumarias con base sectaria por parte de autores no identificados, de miembros de las fuerzas de seguridad de las autoridades provisionales, así como de elementos vinculados al gobierno anterior”, agregó.

¿Sorpresa o rampante agenda balcanizadora?

La convocatoria conjunta por parte de Rusia y EEUU a una reunión del Consejo de Seguridad para abordar la situación en Siria, ha sorprendido a los observadores, no por la postura de Moscú, sino especialmente por el presunto giro de 180 grados de Washington en su patrocinio, generalmente incuestionable e histórico, a los radicales fanáticos de HTS.

Inclusive, hay quienes mencionan el evento como un acontecimiento sin precedentes que nadie habría imaginado hace apenas unos días y que mostraría a ambos adversarios alineados prácticamente del mismo lado en este expediente.

Pero muy pocos mencionan que existe un factor geopolítico clave: el desarrollo de una agenda de amplia escala regional enmarcada en el apoyo irrestricto de EEUU a su máximo socio regional, el régimen de Israel y su avanzada invasora y expan-sionista que hoy se ve sumamente beneficiada con la salida de Siria como actor relevante en la arena regional, a lo que se suma la fraterna mano tendida de HTS en Damasco, que habilita alegremente la ocupación ya no de todo el Golán Sirio, sino de más territorios sirios en las provincias de Quneitra, Daraa e incluso Sweida.

En este sentido, parece más que posible, sino evidente, que las declaraciones de Rubio sean la antesala de un posible ofrecimiento estadounidense de protección de las minorías ocultando, a la vez, la oscura intención de avalar futuras maniobras balcanizadoras de Siria, en el marco de un renovado impulso del viejo proyecto de partición del Estado Sirio y la creación de micro-estados confesionales débiles y especialmente funcionales a la justificación de la existencia en la región del ente israelí, como un autodenominado “Estado judío”.

Con el lógico recambio de actores tras un siglo transcurrido, parece claro que la trama de un nuevo acuerdo Sykes-Picot se está desarrollando; y esta vez se cierne gravemente sobre Siria, ya que el contexto global, regional y desafortunadamente también el local dentro de la sociedad siria, (gracias a la acción de los criminales sectarios enquistados en el poder), parece favorecer el avance del nocivo plan…

En síntesis, un auténtico festival para los enemigos de Siria y su pueblo.

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